La valentía cristiana es una gracia del Espíritu Santo
- 22 feb 2016
- 4 Min. de lectura

"El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene y adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu", es lo que ha expresado el Papa Francisco en la homilía de la Misa realizada en la Capilla de Santa Marta. A continuación el mensaje del Santo Padre:
El Papa realizó su reflexión, en base al episodio de los Hechos de los apóstoles (4,23-31), en la que Pedro y Juan sanan a un persona que se encuentra coja. Pedro miró al cojo y le dijo: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: levántate y camina». El hombre se curó. La gente que vio esto quedó asombrada y alababa a Dios. Entonces Pedro aprovechó para anunciar el Evangelio, para anunciar la buena noticia de Jesucristo: para anunciar a Jesucristo.
La obediencia es a Dios
A ese punto, los sacerdotes se encontraban molestos: enviaron a algunos a detener a Pedro y a Juan, quienes se mostraron como gente sencilla, sin instrucción. Los dos apóstoles permanecieron en la cárcel esa noche. Al día siguiente los sacerdotes decidieron prohibirle hablar en nombre de Jesús, de predicar esta doctrina. Pero ellos continuaron; es más, Pedro, que era quien hablaba en nombre de los dos, afirmó: «Si es justo obedecerles a ustedes en lugar de obedecer a Dios: nosotros obedecemos a Dios», y añadió a palabra que hemos escuchado muchas veces: «No podemos menos de contar lo que hemos visto y oído».
Los dos Apóstoles, al ser puestos en libertad, fueron a contar a la comunidad lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos, y que todos, ante esas palabras, todos invocaron a una a Dios y comenzaron a rezar, recorriendo las etapas de la historia de la salvación hasta Jesús. Y al terminar la oración,tembló el lugar donde estaban reunidos y todos se llenaron de Espíritu Santo y proclamaban la Palabra de Dios con franqueza.
En esa oración común se lee: «Ahora, Señor, fíjate en sus amenazas y concede a tus siervos no huir: predicar con toda franqueza tu palabra». Aquí emerge la indicación para cada cristiano.
Podemos decir que también hoy el mensaje de la Iglesia es el mensaje del camino de la franqueza, del camino de la valentía cristiana. Esa palabra se puede traducir “valor”, “franqueza”, “libertad de hablar”, “no tener miedo de decir las cosas”. Es la “parresía”. Los dos apóstoles pasaron del temor a la franqueza, a decir las cosas con libertad.
El Espíritu Santo es el protagonista
En toda la historia, ¿quién es el verdadero protagonista? En este itinerario de la franqueza, ¿quién es el verdadero protagonista? ¿Pedro, Juan, el cojo curado, la gente que escuchaba, los sacerdotes, los soldados, Nicodemo, Jesús?. Y la respuesta fue: el verdadero protagonista es precisamente el Espíritu Santo. Porque Él es el único capaz de darnos esta gracia de la valentía de anunciar a Jesucristo.
Es la valentía del anuncio lo que nos distingue del simple proselitismo. Nosotros no hacemos publicidad para tener más socios en nuestra sociedad espiritual. Esto no funciona, no es cristiano. En cambio, lo que el cristiano hace es anunciar con valentía; y el anuncio de Jesucristo provoca, mediante el Espíritu Santo, ese estupor que nos hace seguir adelante. Por eso el verdadero protagonista de todo esto es el Espíritu Santo, hasta el punto que cuando los discípulos terminaron la oración, el lugar donde se encontraban tembló y todos quedaron llenos de Espíritu. Fue como un nuevo Pentecostés.
El Espíritu Santo es, por lo tanto, el protagonista, hasta el punto que Jesús dice a Nicodemo que se puede nacer de nuevo pero que el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene y adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu. Por ello es precisamente el Espíritu quien nos cambia, quien viene de cualquier parte, como el viento. Y también, solamente el Espíritu es capaz de cambiar nuestra actitud, de cambiarnos, de cambiar la actitud, de cambiar la historia de nuestra vida, cambiar incluso nuestra pertenencia. Y es el Espíritu mismo quien dio la fuerza a los dos apóstoles, hombres sencillos y sin instrucción, de anunciar a Jesucristo hasta el testimono final: el martirio.
Ser valientes en el Espíritu
Aquí está entonces la enseñanza para cada creyente: «el camino de la valentía cristiana es una gracia que da el Espíritu Santo». Hay, en efecto, muchos caminos que podemos tomar, incluso que nos dan una cierta valentía, por lo que se puede decir: «¡Mira qué valiente la decisión que tomó!». Pero todo esto es instrumento de algo más grande: el Espíritu. Y si no está el Espíritu, podemos hacer muchas cosas, mucho trabajo, pero no sirve de nada.
Por eso después del día de Pascua, que duró ocho días, la Iglesia nos prepara para recibir el Espíritu Santo.
Ahora, en la celebración del misterio de la muerte y resurrección de Jesús, podemos recordar toda la historia de salvación, que es también nuestra propia historia de salvación, y podemos pedir la gracia de recibir el Espíritu para que nos dé la auténtica valentía para anunciar a Jesucristo.
- Papa Francisco Homilía en Santa Marta, Ciudad del Vaticano, 13 de abril de 2015

























Comentarios