¿Qué es la cuaresma?
- 8 feb 2016
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La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.
La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.
En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.
Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.
40 días
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.
En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.
La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.
Conviertete y cree en Evangelio
Es el momento preciso para hacer un cambio de vida, para dirigirse al amor de Jesús. "Conviertete y cree en el evángelio" son las palabras que utiliza el sacrdote al imponer la cruz de ceniza en la frente de los feligreses. El convertirce y creer en el evángelio, es creer en Jesús y asumir un cambio de actitud, es interiorizar todas las enseñanzas que nuestro salvador Jesucristo nos dejó cuando vino a la tierra para redimirnos. Estas enseñazas están consignadas en el libro sagrado "La Biblia". Por eso te invitamos a que le dediques un tiempo a leer la palabra de Dios y puedas aprender a vivir como Jesús vivió. En este tiempo de cuaresma es momento para el ayuno, la abstinencia y la oración. DEBEMOS RECORDAR:
El miércoles de ceniza y todos los viernes del tiempo de cuaresma son días de ayuno y abstinencia. La abstiencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día y la abstiencia es privarnos de lo que más nos gusta. este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarle siempre.
La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios. Porque cuando oramos, hablamos con Dios y cambiamos lo que necesitamos cambiar.
Necesitamos abandonar el pecado para estar más cerca de Dios. Tenemos que convertir a Dios en el centro de nuestra vida.
El vivir la cuaresma y el cambio de vida no solo puede ser por este tiempo que termina en Semana Santa, debe ser un tiempo que perdure todos los días, todos los meses y todos los años de nuestra existencia. Es decir, que nuestro cambio o conversión perdure y que nuestro amor por Jesús, María y Dios sea por toda nuestra existencia.


























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